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Nos mueve el deseo de seguir más de cerca a Jesús de Nazaret. Su persona nos atrae, y queremos vivir su estilo de vida. Unidos a él, nos comprometemos a vivir como él vivió: pobre, casto y obediente. Hacemos públicamente estos tres votos que expresan estas tres características de la vida de Jesús.
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| La pobreza es la entrega gratuita de todo lo que somos y tenemos, poniéndolo en común y renunciando a la propiedad privada. Jesús no se guardo para sí mismo ni la propia vida. |
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La castidad nos lleva a amar a Dios y a las personas, pero sobre todo a los más necesitados. La castidad es la llamada a amar con todo el corazón, sin reclamar para nosotros el amor exclusivo de nadie. Queremos amar como ama Jesús, esto nos lleva a renunciar a fundar una familia o vivir en pareja. |
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| La obediencia es la búsqueda constante de la Voluntad de Dios. Nos lleva a buscar el bien sobre todo, incluso por encima de de nuestros intereses personales. |
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Los votos en los primeros años de vida religiosa, se renuevan cada año. Son los votos temporales. Llega un momento en el que el compromiso se hace para toda la vida mediante los votos perpetuos. En ese momento añadimos un cuarto voto, el de estabilidad, que refuerza nuestro compromiso de vivir plenamente como religiosos marianistas, también fieles en las horas de debilidad. |
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