Comunidad de vida

La vida común es una gran experiencia humana. Una fuente de riqueza y también muchas veces de dificultades. Nosotros vivimos así, compartiendo bienes, éxitos, fracasos, logros y dificultades. En algunos casos nuestro techo es amplio; un gran colegio, por ejemplo. Otras veces es más reducido y frágil; una casa de vecinos en un barrio. Tenemos comunidades numerosas y otras, en cambio, formadas por tres o cuatro marianistas. Cambiamos mucho de residencia. Al cambo de los años conocemos la geografía y os caminos de muchos lugares. A veces cuesta dejar un sitio ya conocido para ir a otro nuevo. Pero es una exigencia de nuestra fe: no tener vivienda permanente y acudir donde se nos necesita. También nos es muy bueno fortalecer la vida conviviendo con personas de mentalidades y edades diversas. Nos enriquecemos con la experiencia de unos y otros, y llegamos a querernos de verdad. Al frente de cada comunidad hay un superior, que tiene la misión de ayudar a sus hermanos a vivir juntos y a ser fieles a la llamada de Dios.
Cada comunidad es misionera y es testigo de la fe en su entorno.

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